En las sombras de los pasillos de piedra de Jerusalén, donde el incienso se mezcla con el olor a enfermedad, caminaba un hombre que era, a la vez, un dios para su pueblo y un mártir para su fe. Balduino IV, el Rey Leproso, no necesitaba una corona para imponer respeto; su sola presencia, envuelta en sedas blancas y tras una máscara de plata que ocultaba su rostro devorado, era el peso mismo de la historia.

(2005), serves as the moral and tragic anchor of the narrative. Played by Edward Norton